El nuevo Impuesto Complementario: claves de la tributación mínima global para grandes empresas
El pasado mes se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el Reglamento del Impuesto Complementario, una nueva normativa que supone un paso importante en la lucha contra la evasión fiscal a nivel internacional. Con esta medida, España se alinea con los estándares de la OCDE y la Unión Europea en materia de fiscalidad internacional, garantizando que los grandes grupos empresariales tributen de forma justa y proporcional a sus beneficios, independientemente de las estrategias fiscales que empleen.
En este artículo te explicamos qué implica esta nueva regulación, a quién afecta y cómo puede impactar en el panorama fiscal de las grandes empresas.
¿Qué es el Impuesto Complementario?
El Impuesto Complementario es una figura tributaria que establece una imposición mínima global para determinados grupos multinacionales y nacionales de gran tamaño. Su objetivo es evitar que estas empresas utilicen estructuras fiscales complejas para trasladar beneficios a jurisdicciones con baja o nula tributación.
Esta medida forma parte del denominado Pilar 2 de la OCDE, un conjunto de normas diseñado para evitar la erosión de bases imponibles y garantizar que las grandes corporaciones paguen un tipo mínimo efectivo de impuesto sobre sociedades a nivel global.
¿Quién está obligado a pagar este nuevo impuesto?
El reglamento establece que el Impuesto Complementario se aplicará a los grupos empresariales cuya facturación consolidada supere los 750 millones de euros en, al menos, dos de los últimos cuatro ejercicios fiscales. Este umbral sitúa el foco del impuesto en grandes grupos, tanto multinacionales como nacionales, que operan en múltiples jurisdicciones y tienen una capacidad significativa para diseñar estructuras fiscales agresivas.
Entidades excluidas
No obstante, el reglamento también especifica una serie de exclusiones. Entre las entidades que quedan fuera del ámbito de aplicación del impuesto se encuentran:
- Fundaciones y organizaciones sin ánimo de lucro que únicamente realicen actividades auxiliares.
- Mutuas de seguros sometidas a una regulación específica.
- Fondos de pensiones y vehículos de inversión colectiva, que ya tributan bajo regímenes fiscales diferenciados.
Estas exclusiones tienen como fin no gravar entidades cuya finalidad no sea la obtención de beneficios, o que ya están sujetas a normativas fiscales específicas y estrictas.
Cómo se calcula la tributación mínima
Uno de los aspectos más relevantes del Reglamento del Impuesto Complementario es cómo se calcula el tipo mínimo efectivo de tributación. El objetivo es asegurar que los grupos empresariales no paguen menos de un porcentaje mínimo de impuestos sobre los beneficios obtenidos en cada país donde operan.
El reglamento incorpora varias medidas de ajuste y control para lograr este objetivo:
- Créditos fiscales: Se establecen límites a su deducibilidad, dependiendo de su naturaleza y finalidad.
- Impuestos diferidos: Se regulan las condiciones bajo las cuales estos pueden utilizarse, para evitar su uso como instrumento de reducción artificial del impuesto.
- Corrección de desajustes contables entre jurisdicciones: Se implementan mecanismos para asegurar una tributación coherente, incluso cuando se dan diferencias en criterios contables o fiscales entre países.
Estas medidas buscan neutralizar las estrategias utilizadas por algunas multinacionales para reducir su carga fiscal efectiva, como la localización artificial de beneficios en países con baja tributación.
Impuesto complementario: nuevas obligaciones fiscales para las empresas
La entrada en vigor de esta nueva normativa supone también un incremento de las obligaciones fiscales para los grupos afectados. Entre los principales deberes destacan:
- Presentación de una declaración informativa sobre su nivel de tributación mínima global.
- Autoliquidación del Impuesto Complementario, de acuerdo con los plazos establecidos por la normativa.
- Aplicación de un régimen simplificado, en algunos casos, hasta el 1 de julio de 2030. Este régimen tiene como objetivo facilitar la adaptación progresiva de las empresas a esta nueva obligación fiscal.
Además, el reglamento establece plazos específicos para la primera presentación de la declaración y autoliquidación del impuesto para las empresas que entren por primera vez en su ámbito de aplicación.
Una medida alineada con la fiscalidad internacional
Con esta nueva regulación, España se suma a una iniciativa global para reformar la fiscalidad internacional y reducir la competencia fiscal desleal entre países. La imposición mínima global, promovida por la OCDE y respaldada por la Unión Europea, busca evitar una «carrera a la baja» en los tipos impositivos, que históricamente ha favorecido la deslocalización de beneficios hacia jurisdicciones de baja tributación.
En este sentido, el Impuesto Complementario no solo pretende aumentar la recaudación, sino también reforzar la equidad fiscal y la confianza en el sistema tributario.
Un cambio significativo en la fiscalidad de grandes empresas
La aprobación del Reglamento del Impuesto Complementario marca un antes y un después en la tributación de los grandes grupos empresariales. Para las empresas afectadas, supondrá una mayor complejidad en la planificación fiscal y la necesidad de adaptar sus sistemas de contabilidad y cumplimiento normativo.
Desde nuestra asesoría fiscal, recomendamos a todas las empresas que puedan verse afectadas por esta nueva normativa que evalúen cuanto antes su situación y se preparen para cumplir con las nuevas obligaciones. Un análisis fiscal proactivo puede marcar la diferencia y evitar posibles sanciones o costes innecesarios.
Si tienes dudas sobre cómo te afecta el nuevo Impuesto Complementario o necesitas ayuda para adaptar tu estrategia fiscal, ponte en contacto con nuestro equipo de expertos. Estamos aquí para ayudarte a cumplir con la normativa y optimizar tu fiscalidad de forma segura y eficiente.



